Guía · Growth marketing
Por KoreLab
Growth marketing es una forma de trabajar el crecimiento: en vez de elegir un canal por costumbre y sostenerlo por inercia, se parte de una lectura del negocio, se decide dónde invertir con evidencia, se mide lo que pasa con cada peso y se corrige rápido. No es un canal, no es una herramienta y no es un cargo. En una empresa B2B chilena que vende por referidos y ya no le alcanza, sirve cuando hay alguien que atienda las oportunidades y disposición a medir; no sirve cuando lo que se busca es un truco de crecimiento rápido. Lo decimos desde KoreLab, una agencia B2B en Chile: lo que vendemos no se llama growth; se llama un levantamiento con precio y después un canal, con medición desde el primer día.
En esta guía
Blueprint básico
Te mostramos cómo leemos tu mercado antes de venderte un canal.
En la pantalla de esta búsqueda, casi todo lo que se publica con ese nombre asume un contexto de software: productos digitales, muchos usuarios y datos de cada clic; es lo que se observa, no una afirmación sobre el origen del término. Ahí «growth» significaba experimentar sin parar sobre el producto: cambiar un botón, medir, repetir. Cuando el término llegó a Chile, lo que más se ofrece con ese nombre es formación (diplomados, cursos, certificados) y la mayoría de lo que sale al buscarlo enseña el concepto en esa versión. Es útil para entenderlo y poco útil para una empresa industrial o de servicios profesionales que vende contratos de meses a un gerente, con veinte oportunidades buenas al año y sin millones de usuarios que testear.
Traducido a una empresa que vende a otras empresas, growth marketing se reduce a cuatro hábitos:
Quién es el cliente que conviene, cómo compra, cuánto vale, qué busca y quién le aparece antes que tú. Sin eso, la primera campaña es la que hace ese trabajo, pero con tu plata de medios y sin poder comparar.
Si tu comprador busca en Google lo que vendes, ahí hay demanda que capturar. Si no busca, la prospección directa abre conversaciones que Google no puede abrir. Si lo que falta es que te encuentren en meses y años, el posicionamiento en buscadores es el activo. Uno primero, el que la evidencia justifique; los demás después.
No clics ni impresiones: de dónde vino cada oportunidad, cuánto costó y si el comercial la pudo atender. Con eso el dueño sabe qué le trae clientes y cuánto le cuesta cada uno.
Cada mes, con el dato, se decide qué se sube, qué se baja y qué se apaga. El «experimento» en B2B no es cambiar un botón: es probar un mensaje, una oferta o un segmento y esperar lo que el ciclo de venta tarda en responder.
Nada de eso exige llamarlo growth. Exige orden, un criterio compartido entre comercial y marketing, y alguien que mire el dato.
Sirve cuando la empresa ya vende (tiene clientes, referidos, un comercial que atiende) y necesita que la demanda llegue también por otro lado, sin dispersarse en una web, dos campañas y un freelance sin saber qué funcionó. No sirve cuando se espera crecimiento rápido sin evidencia, cuando no hay quien atienda lo que llegue, o cuando lo que se quiere es delegar el marketing sin mirar el dato nunca. Y no reemplaza al producto: si lo que vendes no se diferencia, ningún método de crecimiento lo arregla.
El marketing digital es el conjunto de canales; growth marketing es el criterio para decidir cuál usar, cuánto invertir y cómo saber si funcionó; la estrategia es lo que va antes de los dos: a quién le vendes, con qué oferta y con qué mensaje. En la práctica, en una pyme B2B las tres cosas terminan en la misma pregunta: ¿por dónde entrar, con evidencia, y cómo lo vamos a medir? Esa pregunta tiene respuesta escrita, y es lo primero que hacemos.
La primera pantalla de esta búsqueda es formación: cursos, diplomados y guías de escuelas de negocio y de plataformas globales, más una agencia chilena de nicho. Los anuncios los pagan universidades. Es decir, quien busca esto en Chile encuentra cómo estudiarlo, no cómo aplicarlo en su empresa. Esta guía existe para lo segundo, y no vende un servicio llamado growth: aterriza el concepto a una empresa B2B chilena y lo convierte en una decisión concreta, que es lo que ninguna de esas páginas hace.
Si tu empresa crece por referidos y ya no alcanza, y vas a invertir sin saber todavía qué demanda existe, quién compite ni por dónde partir, el primer paso no es un curso ni una campaña: es un levantamiento que responda esas tres cosas con evidencia y termine con un canal decidido y su presupuesto. Nosotros lo llamamos el Blueprint, y es como aplicamos el growth marketing en una empresa B2B: tiene nombre, precio publicado en UF y alcance por escrito, se paga una vez y el documento queda tuyo aunque no sigas con nosotros.
Siguiente paso
Te mostramos cómo leemos tu mercado antes de venderte un canal. En un video, antes de que contrates. Sin llamada de venta obligatoria.
Qué pasa después
1
Lo pides desde la página de contacto, con tus datos y tu sitio.
2
Te enviamos un formulario para conocer tu negocio. Con él leemos tu demanda, tu competencia y tus señales de búsqueda y pauta.
3
En 3 días hábiles desde que recibimos tu formulario completo, recibes un video con el análisis. Si conviene seguir, avanzas al Blueprint completo o a un plan de tres meses.
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